Manifiesto 2019

Día Mundial de las Personas Refugiadas

 

El Sol no tiene historia

Setenta millones de personas se ven obligadas a vivir desplazadas de sus hogares, sus tierras y sus familias por culpa de la guerra, la violencia y la persecución. Personas migrantes, refugiadas y desplazadas en camino hacia un futuro digno y un lugar seguro, obligadas a reconstruir su vida desde cero.

 

A pesar de que la declaración de los Derechos Humanos les permite pedir asilo y buscar refugio en cualquier país de Europa, las actuales políticas europeas han convertido las rutas de huida en caminos donde los derechos son sistemáticamente violentados. Las personas que sobreviven al viaje sufren la violencia de la frontera, la insolidaridad de leyes injustas y la dureza de la separación familiar. Encerrados en los CIES, son privados de su derecho a ser atendidos jurídicamente o a cuidar su salud, produciendo muertes como la de Samba Martine, que a pesar del juicio celebrado en estos días sigue clamando justicia.

 

Hoy el sistema de asilo en España está colapsado y no hay plazas suficientes de acogida para todas las solicitudes. Tres de cada cuatro solicitudes de asilo en España son denegadas. Las políticas migratorias europeas, denunciadas ante el Tribunal Penal Internacional, generan muertes en el Mediterráneo, desapariciones de niños y niñas, víctimas de trata y devoluciones en alta mar.

 

Por eso, desde La Merced Migraciones,  la Mesa de Derechos Sociales y refugiados del distrito y la Marea K cultural nos atrevemos a denunciar las políticas europeas de cierre de fronteras, las relaciones económicas injustas, las políticas exteriores que provocan o mantienen guerras y el sometimiento de las tierras africanas y latinoamericanas a las exigencias de las multinacionales.

 

En nuestro compromiso de construir una sociedad más justa, reclamamos:

 

  • El derecho de las personas refugiadas a vías seguras para acceder a Europa mediante visados humanitarios, solicitudes de asilo en consulados y la reubicación y reasentamiento.
  • El derecho de las personas refugiadas a vivir en familia: agilizando los procesos de reagrupación familiar y de extensión de la protección internacional.
  • La colaboración entre las distintas administraciones públicas para generar un sistema de acogida suficiente y digno para las personas que solicitan protección internacional, dotado de los servicios necesarios para la total integración de estas personas.
  • El derecho de las personas refugiadas a la seguridad personal y jurídica: reclamando que se resuelvan los expedientes de asilo en los 6 meses que dice la ley, y evitando las demoras de más de tres años que mantiene sus vidas congeladas.
  • El derecho de los niños y las niñas a su infancia: reconociendo su minoría de edad, evitando las injustas pruebas de determinación de la edad, y promoviendo programas y centros específicos para la infancia refugiada.
  • El derecho de las personas refugiadas a participar de la vida pública y comunitaria, contribuyendo a una sociedad intercultural y diversa.

 

Frente al racismo institucional y la política tacaña de cierre de fronteras, los ciudadanos y ciudadanas queremos acoger, queremos hacernos conscientes una vez más de que todas las personas somos iguales, caminando fronteras bajo el mismo sol, que nos ha acompañado desde siempre. Queremos tomar conciencia de nuestras semejanzas y celebrar las diferencias. Queremos reconocernos juntas como integrantes de una única especie humana, cobijada por un único Sol, el mismo sol para todas.