VOLUNTARIADO

Transformando la sociedad desde las pequeñas cosas

Testimonios de voluntariado

He apoyado a más de cincuenta chicos y a todos ellos lo llevo en mi mente y en mi corazón”, José Gómez Ruíz, voluntario desde 2003.

Jubilado en el Ministerio de Defensa me quedé libre para alcanzar mis sueños de hacer voluntariado. El proyecto de la Merced me ilusionó, así como el ambiente que se percibía en el lugar dónde estaba la sede. Mi primer alumno fue Said y unos meses más tarde vino Abdellah. Podría contar más cosas de casi los cincuentena de chicos a los que he dado clase, pero daría lugar a un relato demasiado extenso. Son muchas cosas que he aprendido en mi voluntariado. De ellas quiero destacar el saber escuchar y empatizar con el inmigrante. No querer resolver los problemas unilateralmente.

El inmigrante sufre cuando menos el alejamiento de su familia, y demasiadas veces persecuciones, violaciones, y muerte de seres queridos. Necesita que alguien le escuche, le comprenda y le quiera. Un chico me decía “qué triste es estar solo”. El voluntario debe respetar las ideas políticas, culturales y religiosas del inmigrante, y no tratar de imponer las suyas.

El voluntariado en la Merced supone diversidad, cada voluntaria y cada voluntario tiene su estilo de compartir, dar, y recibir. Cada encuentro que se establece en el voluntariado es un don y un regalo pues nosotros no hemos elegido a las personas con las que hemos compartido el tiempo y ni ellos nos han elegido a nosotros, pero en muchos encuentros surge la magia de la gratuidad y del reconocimiento.

“He viajado por África sin salir de mi barrio”, Gloria 

En mi caso, soy voluntaria porque estoy convencida de que es la única manera de intentar trasformar el mundo, de cambiarlo, de aportar algo a los demás.  En este primer año en la Merced Migraciones me han pasado muchas experiencias diversas que me han hecho crecer, asimilar  y cambiar varios puntos de vista sobre el voluntariado. Nunca había realizado esta actividad con hombres jóvenes y me ha costado un poquito entender, comprender y construir.  Al final en ese tránsito he ido cambiando y adaptándome a las situaciones de los jóvenes con los que he compartido este camino.

Otro de los aspectos de mi experiencia es todo lo que he aprendido de tantos y de tanto. He conocido países, geografía, lenguas, religiones, comidas y demás aspectos que abarca la palabra Cultura. He viajado por África sin moverme de mi barrio.

Tengo que reseñar el disfrute profesional y personal que me ha supuesto conocer a Cizzé. Gracias a la Merced Migraciones por dejarme compartir espacio y tiempo.

“Lo que más me gusta es compartir y disfrutar del tiempo libre con ellos”, Carmen Gándara


Comenzó en 2011, después de una charla en su colegio de la Fundación se vinculó a la entidad. Su motivación fue desmontar sus propios estereotipos en relación a las personas migrantes y lo quería hacer conociendo en primera persona a personas migrantes y refugiadas. Ha desarrollado diferentes acciones voluntarias vinculadas al ocio y tiempo libre. En la actualidad está implicada junto a otros jóvenes en el proyecto “Tardes en Tormes”, donde comparte actividades de ocio con jóvenes refugiados con estrés postraumático.

Ser una persona joven, de la misma edad en muchos casos que las personas que apoya desde su voluntariado, hace que los lazos afectivos se construyan fuertemente y pasen a ocasiones a ser bonitas y duraderas relaciones de amistad.