Ibrahima

El hombre que salvó a su hija de la Mutilación Genital Femenina

Ibrahima llegó a España con el propósito de sacar adelante a su familia en Guinea Conakry. De pequeño, vivió la muerte de su hermana cuando le practicaban la mutilación genital femenina y este hecho marcó toda su vida.

Actualmente, en el mundo, más de 200 millones de mujeres y niñas vivas han sido objeto de la Mutilación Genital Femenina en los 30 países de África, Asia y Oriente Medio, donde se concentra esta práctica, que se realiza en la infancia y que constituye una violación de los Derechos Humanos de la mujeres y las niñas.

Ibrahima buscaba trabajo en España para poder traer a su familia junto a él, sobre todo, a su hija, una niña con riesgo real de sufrir mutilación genital femenina. Llegó a La Merced con el objetivo de encontrar un trabajo y reunir el dinero suficiente para traer a su hija, pero, al contar su historia, los profesionales de la entidad le animaron a pelear por la reagrupación familiar, solicitando protección internacional, ya que existía un temor real del peligro de la vida de su hija.

Fue contratado como empleado de la empresa de inserción que gestiona la Fundación, el parking Puentes para la Inclusión, y, gracias a este empleo, consiguió el aval suficiente para poder traer a su hija junto a él, en un primer momento, y al resto de su familia después. Este proceso duró cuatro largos años, en los que tuvo que mantener y educar a su hija en España sin contar con redes familiares que pudieran ayudarle.

La hija de Ibrahima tenía derecho a ser reconocida como niña refugiada, ya que en Guinea tenía riesgo real de ser sometida a esta práctica. El equipo jurídico de la Fundación siguió peleando el caso hasta conseguir el que ha sido el primer reconocimiento en España de un estatuto de refugiada por riesgo de Mutilación Genital Femenina.