Obida Chbn

Huir del horror de la guerra

Más de 7 millones de sirios han tenido que huir del país o son desplazados internos desde que, en 2011, comenzasen las protestas prodemocráticas del pueblo sirio pidiendo la dimisión de Bashar Al Assad, reformas políticas y el fin de la brutalidad policial, con una violenta reacción por parte del Gobierno que desencadenó esta guerra de la que ya se cumplen casi 10 años.

Obida es una de estas personas que se vieron obligadas a huir del horror de la guerra. Medio año después de que comenzasen las protestas ciudadanas contra el régimen de Al Assad, tuvo que abandonar su ciudad natal, Homs, en la que vivía con sus padres y sus dos hermanos. Homs, denominada “la capital de la revolución”, fue una de las primeras ciudades en las que comenzaron las protestas contra Bashar Al Assad. Estas protestas se enmarcaron en las primaveras árabes que tuvieron lugar en diferentes países de Oriente Medio y el norte de continente africano, reivindicando libertades y derechos sociales.

En el caso de Siria, estas protestas derivaron en una fuerte represión y un estallido de violencia, que dio lugar a esta guerra en la que, a día de hoy, tras haber arrasado gran parte del país, intervienen diferentes potencias regionales e internacionales. Los padres de Obida trabajaban como profesores y él y sus hermanos estudiaban como cualquier niño de su edad. Cuando la situación de Siria comenzó a complicarse, su madre salió del país y viajó a visitar a una de sus hermanas, unos meses antes que sus hijos y su marido. En cuanto fue posible, el padre de Obida huyó con sus tres hijos a Qatar donde se encontraba su esposa.

Cuando el conflicto comenzó, Obida tenía solo 12 años. Dejó su país atrás sin ni siquiera hacer las maletas o despedirse de sus amigos. Pensaba que se iban unos días, pero, finalmente, los siguientes cinco años de su vida los pasó en Qatar. Allí estudió parte de la ESO y Bachillerato, pero las restrictivas leyes migratorias qatarís le empujaron a salir del país, ya que estaba a punto de cumplir la mayoría de edad y no tenía trabajo, por lo que viajó a España. Aquí vivió durante algún tiempo con su tía, pero ésta no podía mantenerle. Cuando llegó a España, Obida no sabía que existían recursos específicos dedicados a la acogida de personas refugiadas jóvenes. Lo descubrió de mano de unos amigos que le pusieron en contacto con la Fundación La Merced Migraciones. Lleva varios meses viviendo en uno de los recursos de acogida de la Fundación. Este año ha estudiado para selectividad, ha hecho los exámenes y ha aprobado con un notable alto. Acaba de comenzar la carrera de ingeniería y quiere quedarse en España.